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02 abril 2008

CONOCIÓ AL VERDUGO DE SU HIJO.

Esta mujer coraje se llama Pastora Mira García, es de San Carlos (Antioquia) y un día recogió en la calle a un joven herido de una pierna.

Sin perder más tiempo se lo llevó a su casa. Le curó la herida, le dio desayuno y le dejó dormir en la habitación de su hijo.

Cuando el chaval despierta preguntó:

"¿Qué hacen ahí las fotos de ése man que matamos anteayer?”.

La Pastora respondió: “Ésta es su casa, yo soy su madre y la cama en la que duermes es la suya”.
Mira, de 51 años, concejala por su ciudad, lucha desde que tenía cinco años con la violencia que golpeó primero a su padre y luego a sus dos hijos, Sandra y Cheíto.

El encuentro de Pastora con el verdugo de su hijo ocurrió en mayo de 2005.
Recordando el encuentro con el asesino de su niño pastora explica que el joven, de 18 años, se rompió a llorar cuando le dijo que el de las fotos era su hijo.
Allí supo que a Cheíto le habían torturado durante 15 días antes de matarlo.
En ese momento se dio cuenta de que el chico era un joven cargado de dolor y venganza.
Que las Autodefensas Unidas de Colombia (el grupo paramilitar que mató a su hijo) junto al resto de los guerrilleros funcionaban de forma jerarquizada, “nunca podríamos acceder a la cúpula, pero sí a las bases, para derribar el edificio desde abajo, poco a poco”.


Hoy en día aquel joven que se llevó la vida de Cheíto trabaja con Pastora en el Centro de Acercamiento para la Reparación y la Reconciliación.
Cuando se encuentran, esta madre dice que “no lo miran mis ojos carnales, lo miran los ojos de mi fe, cada vez que lo veo se lo entrego al padre”.
El centro atiende a 32 victimarios y 90 víctimas. “Nos han ayudado a localizar 15 fosas de desaparecidos”, explica Mira.
Ella sabe que los muchachos que han desertado de la guerrilla pueden regresar a las armas, pues “ellos buscan una solución económica en el conflicto sin pensar el daño que están causando”.

Sin embargo aún tiene fe en estos jóvenes, porque gracias a ellos encontró el cadáver de su hija, el pasado 20 de septiembre, con datos de unos y otros, tras haberla buscado escarbando ella misma la tierra durante cinco años.

Ahora, espera las pruebas de ADN para poder darle cristiana sepultura.

SAN LUIS, MERLO ARGENTINA