COMPARTIENDO

23 septiembre 2008

Los solteros, cada vez más sanos

El matrimonio sigue reportando menor mortalidad, pero el divorcio incrementa el estrés

  • Quienes menos han mejorado sus condiciones son las mujeres y los afroamericanos
Una pareja recién casada posa en Pekín (Foto: Reuters | Claro Corte)
Ampliar foto

Una pareja recién casada posa en Pekín (Foto: Reuters | Claro Corte)

LUCÍA SIXTO

MADRID.- Casarse es bueno para la salud y divorciarse ejerce un efecto nefasto en el ser humano. Sin embargo, los solteros gozan cada vez más de hábitos de vida favorables que les acercan al estado de salud de los que han pasado por la vicaría.

Estas conclusiones no han salido del púlpito de una iglesia de la Convención Bautista de Norteamérica, una de las órdenes más conservadoras, sino de la Universidad del Estado de Michigan (EEUU). Un grupo de científicos, dirigidos por el profesor Hui Liu ha llegado a esta conclusión después de revisar los datos recogidos por las encuestas oficiales de salud del estado realizadas entre 1972 y 2003.

Los autores señalan que políticos y religiosos han enfatizado durante décadas el hecho de que las tasas de mortalidad de Norteamérica y Europa mostrasen un ligero exceso de solteros sobre el grupo de hombres y mujeres que convivían en matrimonio. Sin embargo, los investigadores del estudio, que será publicado en septiembre en el 'Journal of Health and Social Behavior', y que ahora recoge su versión 'on line', han observado que el abismo registrado entre el estado de salud de los casados y los 'no casados', tal y como se ha denominado al gremio en estudios precedentes, se debía a que en este último grupo se incluían a solteros, separados, divorciados y viudos por igual.

Treinta años de cambios sociales

El estatus socioeconómico, los hábitos alimenticios y un menor estrés son las principales razones de que las personas que han optado por el matrimonio presenten mejor estado de salud y una mayor esperanza de vida. Sin embargo, los cambios sociales que han tenido lugar en las últimas tres décadas indican que el matrimonio está menos valorado en términos globales y que existen otros caminos para obtener la felicidad que hasta ahora se atribuían a la formación de una familia.

El factor económico es clave para la mejoría de la nutrición, la prevención de enfermedades y los cuidados médicos. En los tiempos que corren, los gastos de formar una familia se han incrementado mucho y pueden hacer que los cónyuges tengan que primar unas cuestiones sobre otras. En ese sentido, las personas que viven solas eluden este tipo de responsabilidades económicas, por lo que las prestaciones asociadas al poder adquisitivo pueden ser mayores en la soltería.

Sin embargo, los célibes no gozan de uno los mayores aportes del matrimonio a la salud, la disminución sustancial del estrés y sus enfermedades derivadas. Asumir los problemas entre dos personas provoca menos quebraderos de cabeza y el apoyo psicológico que se prestan los miembros de la pareja reduce el riesgo de enfermedades mentales relacionadas con el estrés, la ansiedad y la depresión. Los científicos apuntan a que el dicho 'mens sana in corpore sana' no es sólo el eslogan de una famosa marca de productos lácteos, sino también una cuestión comprobada, ya que una buena salud mental repercute en el correcto cuidado y funcionamiento del organismo.

En contraste, los casados pueden derivar en otro gremio descrito en el estudio dirigido por Hui Liu al separarse de su pareja o dar el paso del divorcio. Este último es considerado uno de los mayores agravantes del empeoramiento del estado de salud, ya que el estrés derivado de una separación no siempre amistosa provoca daños en el organismo, sobre todo, trastornos asociados con el estado de ánimo.

La mujer sigue igual

Los autores del estudio señalan que la mejoría de la salud tanto de los solteros como de los casados sólo la han logrado los varones; porque la salud de la mujer sigue en la misma línea que en el pasado. "Los achaques derivados de la viudedad y los procesos de separación" minan más a las mujeres que a los hombres, apuntan.

Tampoco los datos reflejan la misma situación para los ciudadanos caucásicos que para los afroamericanos estadounidenses, menos beneficiados en los resultados globales del estudio. Los datos para los ciudadanos de color no sólo son menos favorables, sino que presentan características contrarias. No obstante, en los últimos 30 años, los afroamericanos estadounidenses han experimentado una leve mejoría en su estado de salud relacionado con el divorcio.

Los autores del estudio, que será publicado con el título 'The Times are changing' ('Los tiempos están cambiando'), recuerdan que "algunos políticos y religiosos siguen abanderando programas que promueven el matrimonio como un efecto positivo para la salud, sobre todo en los grupos menos favorables al casamiento, los pobres y las minorías". Sin embargo, afirman, "esta hipótesis podría invalidarse en poco tiempo, debido a los signos que muestra el avance de la sociedad actual".

Los hombres machistas ganan más dinero

Los investigadores han estudiado el periodo de 1979 a 2005 para llegar a esta conclusión

  • La edad, la religión, la educación y el modelo paterno influyen en la visión individual
Ilustración: Darío Adanti

Ilustración: Darío Adanti

lunes 22/09/2008
ISABEL F. LANTIGUA

MADRID.- Tanto tiempo luchando por la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos -en España incluso a través de un Ministerio- y ahora viene la ciencia a echar tierra al asunto y demostrar que todavía queda mucho por hacer en este terreno, al menos, en cuestión laboral. Un detallado estudio revela que los varones que tienen visiones tradicionales sobre los roles de cada sexo ganan más dinero. Y la diferencia no es desdeñable, ya que pueden embolsarse hasta 5.800 euros más al año.

En el caso de las mujeres ocurre lo contrario. Las chicas con visiones igualitarias pueden ganar algo más que aquellas con concepciones más tradicionales, pero nada comparado con los hombres, ya que como mucho reciben 1.000 euros extra al final del año. El descubrimiento, que se publica en ‘Journal of Applied Psychology’, lo ha hecho un equipo de la Universidad de Florida tras entrevistar entre 1979 y 2005 a un total de 12.686 personas. Un amplio periodo en el que también estudiaron cómo han evolucionado estas actitudes con el paso del tiempo.

Los participantes tuvieron que responder a preguntas sobre si pensaban que el lugar apropiado para la mujer estaba en la casa, si creían que el aumento de mujeres trabajadoras había incrementado la delincuencia juvenil o si el hombre debe ser el principal motor económico de la familia, entre otras. Asimismo, se evaluó el tipo de trabajo, las horas dedicadas al empleo y otras variables.

Su análisis no deja lugar a dudas. Los hombres más tradicionales ingresan más dinero. Un matrimonio en el que los cónyuges tienen una concepción tradicional de la familia y del papel que históricamente han desempeñado hombres y mujeres puede ganar hasta ocho veces más que una pareja con actitud igualitaria. “Esta diferencia se aprecia también hoy en día, cuando se supone que existen condiciones de trabajo equitativas para ambos sexos”, afirma Timothy Judge, uno de los investigadores.

“Nuestros resultados indican que por el mismo trabajo y las mismas horas, los hombres tradicionales también ganan más que las mujeres con sus mismas ideas”, añade Judge.

El trabajo también indica que los hombres caucásicos, casados, con alto nivel de educación, con hijos, que dedican muchas horas a su actividad fuera de casa y que desempeñan una tarea compleja son los que mejor sueldo tienen.

¿Qué forma la visión de las personas?

El porqué se produce esta desigualdad de salarios no está clara, aunque hay multitud de teorías al respecto. Los investigadores reconocen que “los hombres tradicionales, que piensan de sí mismos que son quienes deben llevar el dinero a casa, negocian sus salarios de forma más agresiva y firme que el resto”.

En cuanto a los factores que influyen en que los individuos tengan una visión tradicional o moderna de los roles de cada sexo, los autores citan la edad -cuanto más jóvenes son los hombres más confían en el papel igualitario de varones y mujeres-, el estado civil -los casados suelen ser más tradicionales-, el ambiente en el que crece una persona –quienes viven en áreas menos urbanizadas y han recibido menos educación son, por norma general, más tradicionales-, la religión y el hecho de que los dos padres hayan trabajado fuera de casa, pues los hijos tienden a imitar ese modelo igualitario.

Para los investigadores la diferencia salarial no es sólo “un fenómeno económico, sino que la psicología tiene mucho que ver. Los políticos han intentado conseguir la igualdad durante décadas, pero nuestro estudio demuestra que aún no han logrado el objetivo”, concluye Judge.

SAN LUIS, MERLO ARGENTINA